La candidatura se define con estudios y una valoración oftalmológica presencial.
ANTES DE DECIDIR
Lo esencial que revisamos.
01
Antecedentes
Historia ocular y médica relevante.
02
Exploración
Revisión de la salud de tus ojos por oftalmólogos certificados.
03
Estudios
Pruebas oftalmológicas complementarias que ayudan a evaluar a detalle tus ojos.
04
Expectativas
Qué puede variar y qué esperar del proceso.
CRITERIOS
Hay casos en los que no debemos tratar.
Glaucoma, presión ocular elevada, inflamación intraocular como uveitis, enfermedades autoinmunes, enfermedades psiquiátricas, incluso Expectativas Irreales pueden impedir el tratamiento. La decisión final siempre es individual. Hacer omisión de cualquier información es motivo de suspender el procedimiento. Revisa nuestros criterios de exclusión! (en el cuadro debajo)
Mayoría de edad como requisito
El tratamiento se valora únicamente en personas mayores de 18 años. La edad por sí sola no define la candidatura: siempre se requieren estudios y valoración oftalmológica.
Expectativas fuera del alcance del tratamiento
El tono final, el ritmo de cambio y el número de sesiones varían en cada iris. No es recomendable iniciar si la decisión depende de obtener un color exacto, cumplir un plazo fijo o reproducir el resultado de otra persona.
Movimientos oculares o corporales involuntarios
La aplicación exige una fijación ocular estable. Los movimientos involuntarios que impidan trabajar con precisión pueden hacer que el tratamiento no sea adecuado. Es necesario permanecer en una posición estable durante cada sesión por algunos minutos. Temblores, espasmos o movimientos corporales difíciles de controlar pueden impedir una aplicación segura y precisa.
Embarazo
El tratamiento no es recomendable aplicarlo durante el embarazo, ni durante la sospecha de embarazo actual, debido a que el tratamiento posterior a las sesiones incluyen algunas gotas y estas están contraindicadas en dicha condición.
Alteraciones en la transparencia corneal
La córnea debe permitir una visualización clara del iris. Las cicatrices, opacidades u otras alteraciones corneales requieren evaluación específica y pueden descartar el tratamiento.
Glaucoma
El glaucoma, una presión intraocular fuera de control o el daño del nervio óptico pueden contraindicar el tratamiento. La decisión se basa en los estudios y en la condición actual de cada ojo.
Uveítis
La uveítis es una inflamación dentro del ojo. Un episodio activo o ciertos antecedentes inflamatorios pueden excluir el tratamiento, aun cuando no existan síntomas en ese momento.
Condiciones autoinmunes
Algunas enfermedades autoinmunes pueden crear inflamaciones severas posteriores al tratamiento y por esta razón el tratamiento no se realiza en pacientes con los siguientes diagnósticos: Tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Graves, artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico (LES), psoriasis, esclerosis múltiple, miastenia gravis, arteritis de células gigantes, poliarteritis nudosa, enfermedad de Behçet, sarcoidosis, policondritis recidivante, enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada, enfermedad de Birdshot, uveítis asociada a enfermedades autoinmunes, enfermedad de Graves con orbitopatía tiroidea, lupus eritematoso cutáneo, lupus eritematoso discoide, entre otras.
RIESGOS Y CUIDADOS
Información clara antes de decidir.
Después de una sesión algunos de los síntomas más comunes y esperados son sensibilidad a la luz, ojo seco, enrojecimiento o visión temporalmente borrosa. También existen riesgos menos frecuentes que se explican en consulta.
Seguir las indicaciones médicas, recomendaciones, cuidados y revisiones indicadas forma parte del protocolo de seguridad.
Aunque estos eventos son muy poco frecuentes, son los efectos secundarios reportados en la literatura para cualquier tratamiento láser oftalmológico en general.
Inflamación del iris
Es la inflamación del iris. Puede causar dolor, sensibilidad a la luz o visión borrosa y requiere valoración oftalmológica para indicar el tratamiento y seguimiento adecuados.
Aumento de la presión ocular
La presión del ojo puede aumentar después de una sesión. Puede ser transitoria o requerir medicamentos y controles adicionales, por lo que su medición forma parte del seguimiento.
Inflamación corneal
La acumulación de líquido en la córnea puede producir visión borrosa y sensibilidad. Su evolución depende de la salud corneal previa y puede requerir tratamiento y vigilancia especializada.
Sangrado del iris
Un vaso del iris puede sangrar durante o después de una sesión. Si ocurre, se interrumpe la aplicación y se evalúa el ojo antes de considerar cualquier sesión posterior.
Adherencias anteriores del iris
Es una adherencia del iris en el ángulo anterior del ojo. Puede alterar el drenaje interno y favorecer cambios en la presión intraocular.
Alteración de la forma pupilar
Es una alteración en la forma de la pupila. Además del cambio estético, puede generar deslumbramiento o molestias visuales según su ubicación y extensión.
Pérdida de transparencia del cristalino
Una lesión del cristalino o una inflamación importante pueden favorecer su opacidad. Si la catarata compromete la visión, puede requerir tratamiento quirúrgico.
Pérdida de continuidad en el iris
Una lesión focal puede dejar un defecto en el tejido del iris. Según su tamaño y ubicación, puede permitir el paso irregular de luz y causar deslumbramiento o alteraciones visuales.
Pérdida de tejido del iris
El adelgazamiento o daño del iris puede modificar su estructura y la respuesta de la pupila. Esto puede aumentar la sensibilidad a la luz o producir fenómenos visuales.
Lesión macular y/o hemorragia retiniana
Una exposición accidental en el fondo del ojo puede causar una lesión térmica o sangrado retiniano. Según el área afectada, la alteración visual podría ser permanente.
SEGUIMIENTO
No son sólo sesiones.
Revisamos la evolución y ajustamos las indicaciones según la respuesta. Nuestro protocolo recomienda repetir ciertos estudios aproximadamente cada 12 sesiones.
RESULTADOS CLÍNICOS
Resultados reales.
Observa diferentes resultados de algunos de nuestros pacientes, sin embargo, siempre recuerda que cada paciente reacciona de forma distinta y obtiene un resultado ÚNICO.
Porque el interés estético por sí solo no permite determinar si un ojo reúne condiciones apropiadas para continuar. La valoración busca identificar hallazgos relevantes y establecer expectativas realistas.
No. Ningún procedimiento ocular debe presentarse como libre de riesgos. Después de una sesión pueden aparecer temporalmente sensibilidad a la luz, ojo seco, irritación ocular y/o visión borrosa. La literatura médica también ha descrito complicaciones más importantes después de procedimientos cosméticos de despigmentación del iris con láser, las cuales son poco comunes pero deben de considerarse como en cualquier procedimiento laser oftalmológico, por lo que la selección del paciente y el seguimiento son fundamentales. Puedes consultarlas en la sección de Candidatos y Seguridad.
Comúnmente durante las horas posteriores a las sesiones puede llegar a presentarse sensibilidad a la luz, sensación de ojo seco, irritación y/o visión ligeramente borrosa, los cuales usualmente son bien tolerados. Todos estos síntomas suelen ser leves y temporales (unas horas), sin embargo la intensidad y duración varían según cada paciente.
Utiliza las gotas exactamente como fueron prescritas. El día de la sesión recomendamos llevar lentes oscuros, descansar los ojos (preferiblemente tomar una siesta) y no conducir al salir. El protocolo de Iris Color Laser recomienda evitar ejercicio intenso y bebidas alcohólicas, durante los primeros tres días. Sigue siempre las instrucciones específicas que recibas en consulta.
La medicación no es idéntica para todos. El oftalmólogo indicará las gotas, dosis y duración de acuerdo con la respuesta de tus ojos. No sustituyas, suspendas ni prolongues medicamentos por recomendaciones de otros pacientes o información encontrada en internet sin consultarlo con tu médico. Para tu comodidad las gotas las puedes adquirir con nosotros o en cualquier farmacia con tu receta médica.
Porque el tratamiento se realiza sobre una estructura ocular llamada iris. Antes de considerar el objetivo estético es necesario evaluar la salud del ojo, identificar factores de riesgo y decidir si existen condiciones para que seas candidato al tratamiento.
Contactar una clínica
Tu siguiente paso.
Una valoración permite revisar tu caso y definir si es adecuado continuar.
El tratamiento se valora únicamente en personas mayores de 18 años. La edad por sí sola no define la candidatura: siempre se requieren estudios y valoración oftalmológica.
Expectativas fuera del alcance del tratamiento
El tono final, el ritmo de cambio y el número de sesiones varían en cada iris. No es recomendable iniciar si la decisión depende de obtener un color exacto, cumplir un plazo fijo o reproducir el resultado de otra persona.
Movimientos oculares o corporales involuntarios
La aplicación exige una fijación ocular estable. Los movimientos involuntarios que impidan trabajar con precisión pueden hacer que el tratamiento no sea adecuado. Es necesario permanecer en una posición estable durante cada sesión por algunos minutos. Temblores, espasmos o movimientos corporales difíciles de controlar pueden impedir una aplicación segura y precisa.
Embarazo
El tratamiento no es recomendable aplicarlo durante el embarazo, ni durante la sospecha de embarazo actual, debido a que el tratamiento posterior a las sesiones incluyen algunas gotas y estas están contraindicadas en dicha condición.
Alteraciones en la transparencia corneal
La córnea debe permitir una visualización clara del iris. Las cicatrices, opacidades u otras alteraciones corneales requieren evaluación específica y pueden descartar el tratamiento.
Glaucoma
El glaucoma, una presión intraocular fuera de control o el daño del nervio óptico pueden contraindicar el tratamiento. La decisión se basa en los estudios y en la condición actual de cada ojo.
Uveítis
La uveítis es una inflamación dentro del ojo. Un episodio activo o ciertos antecedentes inflamatorios pueden excluir el tratamiento, aun cuando no existan síntomas en ese momento.
Condiciones autoinmunes
Algunas enfermedades autoinmunes pueden crear inflamaciones severas posteriores al tratamiento y por esta razón el tratamiento no se realiza en pacientes con los siguientes diagnósticos: Tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Graves, artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico (LES), psoriasis, esclerosis múltiple, miastenia gravis, arteritis de células gigantes, poliarteritis nudosa, enfermedad de Behçet, sarcoidosis, policondritis recidivante, enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada, enfermedad de Birdshot, uveítis asociada a enfermedades autoinmunes, enfermedad de Graves con orbitopatía tiroidea, lupus eritematoso cutáneo, lupus eritematoso discoide, entre otras.
Aunque estos eventos son muy poco frecuentes, son los efectos secundarios reportados en la literatura para cualquier tratamiento láser oftalmológico en general.
Inflamación del iris
Es la inflamación del iris. Puede causar dolor, sensibilidad a la luz o visión borrosa y requiere valoración oftalmológica para indicar el tratamiento y seguimiento adecuados.
Aumento de la presión ocular
La presión del ojo puede aumentar después de una sesión. Puede ser transitoria o requerir medicamentos y controles adicionales, por lo que su medición forma parte del seguimiento.
Inflamación corneal
La acumulación de líquido en la córnea puede producir visión borrosa y sensibilidad. Su evolución depende de la salud corneal previa y puede requerir tratamiento y vigilancia especializada.
Sangrado del iris
Un vaso del iris puede sangrar durante o después de una sesión. Si ocurre, se interrumpe la aplicación y se evalúa el ojo antes de considerar cualquier sesión posterior.
Adherencias anteriores del iris
Es una adherencia del iris en el ángulo anterior del ojo. Puede alterar el drenaje interno y favorecer cambios en la presión intraocular.
Alteración de la forma pupilar
Es una alteración en la forma de la pupila. Además del cambio estético, puede generar deslumbramiento o molestias visuales según su ubicación y extensión.
Pérdida de transparencia del cristalino
Una lesión del cristalino o una inflamación importante pueden favorecer su opacidad. Si la catarata compromete la visión, puede requerir tratamiento quirúrgico.
Pérdida de continuidad en el iris
Una lesión focal puede dejar un defecto en el tejido del iris. Según su tamaño y ubicación, puede permitir el paso irregular de luz y causar deslumbramiento o alteraciones visuales.
Pérdida de tejido del iris
El adelgazamiento o daño del iris puede modificar su estructura y la respuesta de la pupila. Esto puede aumentar la sensibilidad a la luz o producir fenómenos visuales.
Lesión macular y/o hemorragia retiniana
Una exposición accidental en el fondo del ojo puede causar una lesión térmica o sangrado retiniano. Según el área afectada, la alteración visual podría ser permanente.